Si elige no recibir este tratamiento, seguirá recibiendo atención paliativa. Esto se refiere a medidas para aliviar el dolor y otros síntomas. Si no hay suficiente líquido, el cuerpo se apagará lentamente. Al cabo de unos días o semanas, se producirá la muerte. Es posible que le resulte tranquilizador saber que la deshidratación es una parte natural del proceso de muerte. Los estudios muestran que la mayoría de las personas que están cerca del final de la vida no suele sentirse sed. La sequedad bucal es un problema más frecuente. Se puede aliviar manteniendo los labios y la boca húmedos. También se pueden ofrecer trozos de hielo y pequeños sorbos de agua, si lo desea. En los últimos días de vida, la deshidratación puede ayudar a desencadenar la liberación de sustancias químicas en el cerebro que pueden producirle una sensación de calma y bienestar. Eso puede ayudar a que pase las horas finales con mayor comodidad.