El citomegalovirus puede transmitirse a través del contacto con determinados líquidos y secreciones corporales. Algunos ejemplos son la saliva, la orina, las lágrimas, la sangre, el semen y la leche materna. También puede transmitirse a través de transfusiones de sangre y trasplantes de órganos.
Durante el embarazo, el citomegalovirus puede pasar a través de la placenta al feto. Los recién nacidos pueden exponerse al citomegalovirus por contacto con líquidos y secreciones corporales durante el parto o, posteriormente, a través de la leche materna infectada.
Aunque el citomegalovirus puede transmitirse a través de la leche materna, en los bebés sanos los beneficios de la lactancia materna pueden superar los riesgos. Además, es posible que tenga opciones para congelar y descongelar la leche materna con el fin de reducir el riesgo de transmitir el citomegalovirus a su recién nacido. Hable con el médico para saber qué le recomienda.