Luego de un ataque cerebral, es posible que una persona tenga dificultad para mover todo el cuerpo o alguna parte. A menudo, el brazo y la pierna de un lado del cuerpo se debilitan o se quedan adormecidos o rígidos. La incapacidad para mover un miembro o una parte del cuerpo después de un ataque cerebral se llama parálisis. También es posible que los músculos se contraigan y, por lo tanto, es más difícil estirarlos. Esto se conoce como espasticidad. Los primeros objetivos del tratamiento consisten en mejorar la postura y la amplitud de movimiento, así como fortalecer los músculos. En conjunto, los miembros del equipo de rehabilitación ayudan a la persona a avanzar desde estar sentado a ponerse de pie y caminar.